Paralelepípedo
Quizá los moluscos no sean neuróticos, pero de ahí para arriba no hay más que mirar bien; por mi parte he visto gallinas neuróticas, gusanos neuróticos, perros incalculablemente neuróticos; hay árboles y flores que la psiquiatría del futuro tratará psicosomáticamente porque ya hoy sus formas y colores nos resultan francamente morbosos.
“ Las rutas podrían acortarse
al punto de no exceder la extensión
del deseo de estar uno dentro del otro
pero el cuerpo en vano se lanza fuera de nosotros
como si solo en el deseo mismo
diera a beber furiosamente
la copa que agota el hecho
de imaginarle su forma en otro cuerpo. ”
Oh, smog. Fábula del desencuentro
“ Y me pongo a soñar que soy un muerto decapitado, que en algún desierto, desconocido a todos los humanos, yace por un extraño privilegio, meditando sin mente un sortilegio con su propia cabeza entre las manos. ”
Ernesto Noboa y Caamaño
“ Ya que navegas por mi sangre
y conoces mis límites,
y me despiertas en la mitad del día
para acostarme en tu recuerdo
y eres furia de mi paciencia para mí,
dime qué diablos hago,
por qué te necesito,
quién eres, muda, sola, recorriéndome,
razón de mi pasión,
por qué quiero llenarte solamente de mí,
y abarcarte, acabarte,
mezclarme en tus cabellos
y eres única patria
contra las bestias del olvido. ”
Juan Gelmán
Es importante hacerlo
quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza
aunque sea un trueque
mínimo
debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos
la soledad también
puede ser
una llama.
Mario Benedetti
Desháganse
de adornos y vestimenta;
desierten
factorías y jardines.
Que un árbol junte la tierra
el cielo; que se entremezclen
sexo y jerarquías:
después de la catástrofe
viene la vuelta de nuestros muertos,
después de la oscuridad, la luz
flamante. Salgamos desde el cero
otra vez, renovados, al infinito.
ime la herrumbre
de este mundo gastado, se quiebran
las estrellas en ruinas,
el aire sucio raspa
pupilas secas
bajo párpados blancos. O el paraíso
o nada: desdeñen
la limosna, el imperio
del siglo, reintroduzcan
el gusto por la abundancia.
Preparen
la desnudez exigente.
Respondan
a la mistificación con silencio.
Acepten
el paso oscuro por el caos.
Abandónense a la inacción.
-Juan José Saer
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
-Octavio Paz
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
-Mario Benedetti.
“ Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado. ”
Federico García Lorca (Poema doble del Lago Edem)
No te vuelvas.
El guijarro y la mano
están en el mismo lugar.
Cada cosa tiene el mismo apellido,
la misma arruga en la frente.
No pidas pan.
Bajo tus pasos se oxidan
las piedras y allá,
en el cruce de la arena y el mar,
sólo queda un ancla.
Cuando eras un niño,
creías que todas
las palabras empezaban por “l”:
leche, luna, lucero,
llanto, lana, lejos.
Las esquinas mueren
ahogadas de arena
y tu novia ya no es
el párpado pesado
que barría tu rostro,
se quedó en la orilla de tu llanto,
en el principio de tu silbido.
El camino sólo trae
asfaltos y abejas.
La piedra te espera,
sin niño, ni ancla, ni pan.
-Miyó Vestrini